“Serán procesados quienes intenten encontrar una finalidad a este relato…”,
Juan Carlos Onetti

Como si se tratará de una premonición del maestro uruguayo, el alperovichismo parece ingresar en los abismos del final. Sin sucesor definido, ni proyectos plurales, el gobernador mira desde su balcón en Casa de Gobierno, como el poder comienza a escurrirse en busca de otros diques de contención.

Su “hombre”  Juan Manzur,  sigue en la altitud nacional, ampliando el calendario vacunatorio, mientras sus seguidores legislativos, ensayan teorías discursivas para justificar tanta ausencia y desgano. No hay peor pecado que el deber sin el querer, y pareciera que Manzur prefiere disfrutar del olivo, antes que del sillón de Lucas Córdoba.

Las anécdotas se multiplican en cada rincón de la geografía provincial. Dicen que muchos deshojan calendarios 2015 esperando el momento exacto para despedirse de quién fue el único jefe en los últimos doce años. Justificando la retirada en la imposibilidad de negociar espacios en casilleros llenados con su puño y letra.

El ex legislador radical, para llegar a la gobernación, rompió con esquemas pre establecidos, y hasta dejó su partido sin mayores culpas. Su pasado lo imposibilita de conjugar el verbo traicionar, y todos lo saben.
Ahora su mujer buscara un nuevo mandato al frente del partido Justicialista, en soledad, acompañada por los alperovichistas solamente. Domingo Luis Amaya decidió no formar parte, ni como aliado, ni muchos menos como contrincante. Sabe que la remozada sede de calle Virgen de la Merced, es dominada por el aparato que responde a Casa de Gobierno.
El final fue menos estruendoso de lo esperado, se bifurcaron los caminos de dos de los dirigentes con mayor imagen positiva de la provincia.

Escenarios de la contienda
Las Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias (PASO) nacionales son un dolor de cabeza para los armadores y estrategas provinciales.
Alperovich parece decidió a disputar la senaduría acompañando a Daniel Scioli en sus ambiciones presidenciables, pero la incertidumbre de la elección del Kirchnerismo podría dejarlo mal parado. ¿Qué pasará si el gobernador bonaerense no es el bendecido  por la presidenta?
Algo similar sucede con José Cano quién tiene que definir dos decisiones trascendentales. A saber: primero debe decidir si compite por la senaduría en las internas y segundo con que presidenciable. ¿Ernesto Sanz, Julio Cobos, Sergio Massa o Mauricio Macri?. Demasiados pretendientes para un solo acuerdo.
Domingo Amaya, tampoco la tiene fácil. ¿Podrá decirle que no a un posible ofrecimiento de Florencio Randazzo para que encabece la lista de senadores con su nombre en la boleta presidencial?
Escenarios complejos y hasta impensados como una posible competencia para senadores entre Alperovich, Cano y Amaya.

Estudios cuantitativos
No es lo mismo un sondeo que una encuesta, aunque muchos y hasta comunicadores se obstinen en confundir. Un sondeo telefónico carece de rigor científico. Una encuesta domiciliaria es una foto con rigor y márgenes de errores ínfimos. Los sondeos se multiplican, las encuestas se guardan bajo siete llaves.
“Manzur sigue carreteando y no despega, Cano está estancado y Amaya es el único que sigue creciendo”, la foto de febrero en Tucumán fue definido por un director de estudios de una consultora de prestigio internacional, en base a un trabajo realizado en la última semana.
Así las cosas el ministro nacional no seduce a propios y extraños, el diputado radical comienza a sentir que solo es demasiado cuesta arriba y el intendente de San Miguel de Tucumán, toma valor para disputarle el poder al alperovichismo.
Mientras el calor y la humedad nos agobian, mientras medio centenar de tucumanos están bajo el agua en el sur de la provincia, mientras las estadísticas de inseguridad crecen como los yuyos a la vera de las rutas y caminos, los tucumanos tendremos que definir gobernantes, pensando en exigir más que en que nos exijan a quién. Una tarea indelegable…

por Néstor Luna