alperovichmanzur2015feb24Parece ser que el eternamente licenciado vice gobernador no logra nuclear seguidores propios en su espacio. “Los votos no se transfieren”, dice una vieja frase electoral, y José Jorge Alperovich lo sabe más que nadie, por ello se regocija sabiendo que el poder se concentra en su persona.

Los dirigentes territoriales no están satisfechos con las bendiciones alperovichistas. Los seguidores de la senadora y presidenta del Partido Justicialista (PJ) Beatríz Rojkés de Alperovich, no coinciden con la idea de que la formula sea Juan Manzur – Osvaldo Jaldo. Sienten que la mujer que ocupo el tercer escalón en la política nacional debería ser parte, y no se resignan a que Manzur, que estuvo más tiempo de licencia que actuando en la provincia, encabece la sucesión. Tampoco les gusta demasiado que Jaldo maneje la Legislatura, no olvidan que fue un duro crítico de Alperovich cuando lo sucedió en el Ministerio de Economía en tiempos mirandistas. Por ello consideran que renovar la presidencia del partido es fundamental para mantener las aspiraciones.

El gobernador debe multiplicar los “no” en los próximos días. Desde La Cámpora ya comenzaron a mostrar las uñas con desplazamientos y persecuciones en las reparticiones nacionales. En el PAMI desplazaron a dirigentes que responden a José Cano, pero también a dirigentes de su propia estructura que no están alineados o no son funcionales a determinados intereses personales. En varias intendencias las luchas serán fratricidas, con enfrentamientos entre hermanos (Las Talitas) y hasta con decenas de candidatos (Yerba Buena). Los heridos se multiplicarán a cada decisión y seguramente buscarán “las ambulancias” del amayismo.

El peronismo se caracteriza por “olfatear el poder” los dirigentes potencian su instinto de supervivencia y cuando el panorama se cubre de nubarrones no tienen problemas en buscar el calor del sol que los cobije. Los próximos días serán decisivos para saber si nacen los “manzuristas” o  prefieren optar por otros espacios. Es un secreto a voces que muchos que hoy comulgan con el “alperovichismo” sienten que fueron furgón de cola durante estos doce años, y se sienten con derechos y pergaminos para negociar por si solos. “Siempre fuimos leales al gobernador y cumplimos con él, hoy no tenemos nada que nos ate a sus candidatos y debemos elegir bien”, se sincera un concejal que “orejea” y se satura de café con quién quiera proponerle una alianza.

Marzo es casi una sentencia de definiciones, no queda más tiempo, y en Casa de Gobierno lo saben. Habrá que esperar para saber si nace el “manzurismo” o siguen esquivando la foto con el ministro de Salud para los afiches. Todo un síntoma de que nadie profesa fidelidad absoluta.